La renta por alquileres que históricamente antes de la crisis del 2002 rondaba entre el 10 y el 12 %, continúa en torno al 5 y 7 %, valores que parecen haberse convertido en la nueva tasa de equilibrio. La renta neta, descontando los gastos de mantenimiento, se ubica dos puntos por debajo reduciéndose algunas décimas más con respecto al año anterior por efecto del incremento de los costos de servicios e impuestos.
